Para recibir el año nuevo, mi novio y yo optamos por cenar en un restaurante. Toda la ocasión me daba muchísima ilusión: arreglarme, cenar rico, escuchar música, tomarme un mezcalito, ver a la gente celebrar, disfrutar lo último del 2022 y darle la bienvenida al 2023 en un setting muy distinto al que hubiera elegido normalmente. La cosa iba bien hasta que llegó el bendito racimo de uvas y Porte me preguntó: “¿estás ansiosa porque no pensaste tus deseos?”, y sí, definitivamente lo estaba. La ansiedad ese día no descansó, pero esta vez me ayudó a darle a una pensada más a fondo a mis propósitos 2023. No sé qué me deparen los próximos 12 meses, pero estoy emocionada.

Mis propósitos 2023

Cuando era niña, mi mamá nos alentaba a que pensáramos con antelación y mucho cuidado cuáles serían nuestros propósitos. La tarea estaba muy interesante hasta que ya no lo estaba, porque no había manera de llenar con tanta cosa los post its o páginas que definirían los siguientes 12 meses de mi vida. Sacar buenas calificaciones, hacer ejercicio, comer bien y leer eran, como para muchas otras personas, los “deseos” que se me ocurrían para cumplir y no llegar con las manos vacías al nuevo año. Evidentemente, nunca los cumplí (me gustaba comer mucho, odiaba las matemáticas y aún no descubría la magia de los libros, jaja).

Llegó un punto en el que las uvas dejaron de gustarme, y es que el sólo hecho de relacionarlas con deseos y con una lista de compromisos que debía cumplir, les quitaba el sabor. Por fortuna, los cambios de consciencia existen, y aunque sigo sin ser muy fan de los cambios de año, cada vez me siento con más ganas de ponerle razones de por medio al año nuevo para que sea, en la medida de lo posible, un poquito más interesante y satisfactorio.

Aunque en esa cena me ansié por no haberle dado una pensada, al final sí hice una lista con mis propósitos 2023. Son pocos, no son 12, pero por lo menos sí son MIS deseos y lo que espero de los próximos días.

1. Aprender a NO HACER NADA

Con este reto empiezo mis propósitos 2023. Estoy acostumbrada a no parar y, además, a sentir una culpa enorme cuando me encuentro descansando y nada más. Cada vez me siento más libre de hacerlo; sin embargo, me he dado cuenta que, aunque esté “relajando” el cuerpo, mi mente nunca se calla y siempre se luce con un friego de pensamientos que no me dejan disfrutar de mi NO HACER NADA en paz.

Por mucho tiempo me acostumbré a darle valor a mi existencia a través del trabajo, del número de artículos escritos, el número de páginas leídas y hasta el número de minutos ejercitándome. Alejarme de eso involucra dejar de lado muchos pensamientos que me han condicionado y que necesito alejar si quiero que este 2023 sea verdaderamente mágico. En enero 2024 les cuento si lo logré (hagan changuitos).

Mis propósitos 2023

2. Eliminar distracciones mentales y digitales

Ya hice mi paz con el tema de que el detox digital de plano no es para mí, y está bien. Lo que sí es un hecho es que para este 2023 quiero quitarme de encima esas horas que nomás pasan y pasan mientras mi dedo scrollea para ir al siguiente post/video/imagen, o bien, mientras me apago yo solita en una ola de pensamientos que nomás no ayudan en nada (seguro han estado ahí).

La tentación de apagar la mente es tremenda, sobre todo cuando no se cumple con ese propósito de darle verdadero descanso al cuerpo y a la mente.

3. Confiar en mi proceso y en mi rutina

Soy buenísima para buscar las respuestas fuera de mí para algo que vivo SOLO YO. A veces pretendo organizarme con esquemas de personas que ni siquiera conozco, pero a quienes les doy todo el poder por el nombre que tienen, lo que han escrito o los resultados que han tenido. Entre mis propósitos 2023 está confiar en mi rutina de trabajo y mi proceso creativo, cualquiera que ésta sea, sin justificarla y sin modificarla por que no cumple con los requisitos de libros, artículos, etc.

La verdad es que lo que hago y cómo lo hago funciona, o por lo menos… ME funciona. Siempre se pueden hacer mejoras, pero ya bye con la necedad de querer tener itinerarios forzados para “vivir mejor”, “trabajar menos”, “disfrutar la vida como se debe”, etc.

4. Tener la certeza de que todo sale y sale bien

El año pasado empecé la maestría, y aunque tuve mis momentos de dejarla al inicio por el miedo de “no poder con todo”, con cada mes me di cuenta que las tareas, las lecturas, las entregas, los exámenes y hasta las semanas más pesadas de trabajo salieron ¡y salieron bien!

Es increíble qué tan buena es la vida cuando te empeñas en hacer lo que quieres y lo que verdaderamente te apasiona. Parece que todo el mundo te abre paso para que, aunque cueste trabajo y no falten las dudas, los resultados sorprendan. Y sí, este 2023 tampoco sé cómo le voy a hacer, pero por lo menos ya sé que al final la cosa sale… y sale bien.

5. Romantizar mi vida cuando quiera y como quiera

No sé en qué momento me dio por razonar absolutamente todo lo que pasaba en mi vida, buscarle razones, clavarme en ellas, forzarme a entender todo, y más. El año pasado entendí que vale la pena darse el tiempo de construir mundos perfectos cuando se pueda para vivir en ellos un rato, disfrutarlos al máximo, dejarlos fluir y recordarlos con cariño para siempre.

Y es que aunque la vida es una locura y no se puede romantizar siempre, sí creo que este 2023 tengo que buscar esos espacios para dejar de lado la mente y actuar 100% con el corazón, por más romántico, idealizado y fantasioso que sea. Dejarme llevar, dejarme sorprender y dejarme enamorar.

6. Hacer la paz con mi cuerpo

Me he clavado como nunca en el ejercicio, pero eso ha implicado que mi apariencia cambie. Por mucho tiempo quise estar flaca, porque entendí el bajo peso con salud y belleza (te odio, Revista 15a20), pero ahora me he enfocado sobre todo en darle forma y volumen (lo suficiente) al músculo y, con toda honestidad, la transformación me ha costado trabajo, al mismo tiempo que me ha motivado para meterle más peso a las rutinas y ver hasta dónde puedo llegar.

Entender mi cuerpo a través de un número y nada más ha perdido mucho sentido, pero no se ha eliminado por completo. En un ejercicio de transparencia y vulnerabilidad, me veo bien y me gusto, pero sigo teniendo esta horrible necesidad de ver algo en la báscula que ya ni siquiera siento que me represente. Me siento bien y sé que estoy en un camino saludable, pero aún así me enterco en tener una apariencia con la que, al menos hoy, no la identifico como parte de mí o de quien busco ser. Y todo esto sucede mientras me veo al espejo y reconozco CLARAMENTE que los cambios ahí están. Claramente, me queda chamba por hacer.

Pasando a temas más ligeritos (jajaja), por acá van otros de mis propósitos 2023:

  1. Tomar más fotografías. Mi perfil @melissaenfotos necesita más material.
  2. Darme el tiempo para leer lo que me gusta. El 2022 empecé súper bien y luego terminé leyendo pura cosa académica muy interesante, pero extraño mis libritos.
  3. Escuchar álbums completos. Esto empecé a hacerlo hace poco y debo reconocer que se volvió un ejercicio muy interesante para conocer más a las bandas que ya escuchaba y a grupos nuevos.
  4. Escribir, escribir y escribir. No sólo de bodas y no sólo ensayos académicos. Escribir así como ahorita, sin que importe nada.
  5. Mejorar mi skincare. Ahí voy y creo que va bien la cosa, pero siempre hay chance de mejorar. Claramente a los 30 ya hay que pensar en otras cosas, jajaja.

Podría extenderme más en este texto, pero creo que con esto es suficiente. Me gusta este año para soltar poquito (no quiero comprometerme de más) el control y dejar que las cosas bonitas lleguen con esfuerzo y dedicación, pero también con la debida relajación.

Échale un ojo a mi textos sobre el reto de reinventarse. ¡Ojalá te sirva!

Que este 2023 sea maravilloso para ti y que todos esos propósitos tengan un solo objetivo: que seas feliz a tu manera y sin justificarte. This is my wish!